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El estilo Nervión ya lo conocemos todos. Lo conocemos desde hace 100
años: consiste básicamente en presumir de lo que no se tiene. Ni
grandeza ni señorío. Consiste en ir por la vida de prepotente
perdonándosela a los demás. Consiste en pretender apropiarse de los
símbolos de una ciudad que son de todos. Consiste en llenarse la boca
hablando de La Giralda como si la hubieran construido ellos y no los
árabes. Por cierto que consiste también en tenerle asco a los árabes,
al menos cuando uno es joven, claro.
El estilo Nervión es el de la falsa hidalguía, la que no se cree ni se
practica. Es el estilo del que encarga el trabajo sucio a otros, que en
otra época eran instancias federativas y hoy son medios de comunicación
de todo tipo… foros, blogs… hablan por boca de sus dirigentes, y el día
que se vean los hilos a más de uno se le van a caer los palos del
sombrajo. Sin hablar de los dirigentes que opinan ocultos bajo
seudónimos para insultar al rival.
El estilo Nervión es el que practicaba a principios de siglo el
Club Mercantil, fiel exponente de quienes han mandado en ese club toda
su historia. El estilo Nervión es el de los años veinte, en el que
compraban por cuatro perras jugadores de su rival. El estilo Nervión es
el de la guerra, en el que ni uno solo de sus jugadores fue al frente.
El estilo Nervión, en fin, es el que cosechó sus mejores triunfos
cuando en este pais la gente pasaba hambre, hambre de la de verdad.
El estilo Nervión es el que intentó hundir sin conseguirlo a un
club que remontó el vuelo desde la Tercera División bajo el lema del
Manquepierda. Es el que desde entonces envidió ese alma, ese
intangible, que no consiguió encontrar hasta el verano de 1995,
encontrando por fin la frase que pudiese acercarse algo al
manquepierda. El estilo Nervión es el que cree que tres años de
inestabilidad institucional pueden aproximarse a 7 años en Tercera. El
estilo Nervión es el que fue educado en una presunta grandeza sin tener
durante 60 años motivo alguno para presumir de ella.
El estilo Nervión tiene la permanente frustración de que el Betis
no sea el Español o el Atlético de Madrid, o mejor aún, el Levante o el
Rayo. Tiene la permanente incredulidad de que un club al que odia con
toda su alma tenga más masa social y más peñas. Y no es capaz de
entender como aún superándolo en palmarés, gracias a lo ahorrado en
tiempos de dictadura, sigue habiendo niños que deciden hacerse del
Betis.
El estilo Nervión, justamente, es el que va a los colegios bajo la
excusa de contar tres pamplinas de psicólogos… y luego ponerle su
camiseta a los niños y hacerles cantar la canción del Arrebato. Por
cierto, que también es el que maneja perfectamente los medios, para
conseguir que un himno plagiado se ponga como ejemplo para acusar de
plagio a una obra original. Y el estilo que consigue que las salidas de
tono de sus directivos ante la prensa no salgan nunca, ahorrándose el
bochorno que ciertamente algunos hemos tenido que pasar hace bien poco.
Claro que, con independencia de la consideración que algunos tengamos
hacia el Sr. Lopera, es quien pone el nombre al Estadio de Heliópolis
como otro señor lo pone al Estadio de Nervión, y el mismo respeto
institucional será exigible para uno y para otro. Salvo por el estilo
Nervión, que parece ser el de poner los pies encima de la mesa cuando
está en casa ajena.
El estilo Nervión es el que se da golpes en el pecho en misa
mientras tiene a la querida en la cama. Es el que trasciende cualquier
regla escrita o no escrita para insultar a diestro y siniestro, para
vejar a su oponente, para despreciarlo. Es el estilo que nunca, jamás
en su vida, ha sido de señorío sino en todo caso de señorito: el del
clásico señorito andaluz que mira a un jornalero advenedizo que ha
osado tener las mismas hectáreas. Es el estilo cobarde y rastrero de un
ex - portero de discoteca que solo tenía valor cuando lo acompañaban
sus gorilas. Es el estilo de un señor muy osado que en su juventud se
comportaba como realmente es. Es el estilo del que se ofende por la
palabra sábana y luego habla de culos sin empacho. El estilo del que
tiene una cara dependiendo de lo expuesta que la misma esté, y
considera que cuando está oculto puede insultar a todo lo que se mueva.
El estilo Nervión no es capaz de felicitar a otro club de la
ciudad, el Real Betis Balompié, cuando consigue algo. Más aún, ni
siquiera es capaz de hacerlo uno solo de sus miembros de forma pública,
quedando esa cortesía restringida al ámbito privado que parece ser
menos vergonzante.
El estilo Nervión, en fin, fue perfectamente identificado por uno
de nuestros fundadores en 1907, mal que les pese a los del estilo
Nervión que tan bien saben respetar los centenarios ajenos a pesar de
las vestiduras rasgadas cuando no se les respetó el propio. Manuel
Ramos Asencio, capitán del Balompié, que ya en 1914 dejó una frase en
una carta publicada en El Liberal con fecha 3 de Abril que hoy mantiene
plena actualidad, al hablar de cómo todos los clubes de football
sevillanos “tendrán siempre gratos recuerdos de la hidalguía bien
pregonada pero nunca vista del Sevilla F.B.C”.
Ese es justamente el estilo Nervión: el de la hidalguía bien
pregonada pero nunca vista. El del ataud, el de la pancarta de “púdrete
en segunda”, el de los culogos, el del desprecio, el de la soberbia, el
de la prepotencia, el de mirar por encima del hombro, el de poner a
quien se mueve un pelo en el punto de mira, el de considerar todo una
ofensa pero ofender sin descanso…
El estilo Nervión es el que el día de su centenario monta una cena
de punto en blanco para la élite mientras deja a sus aficionados en sus
casa o en la puñetera calle. No será tan malo otro estilo que inicia su
centenario con la participación de todos, y el 12 de Septiembre de 2007
en lugar de montar la cenita inaugurará un monumento a la afición con
el nombre de sus 40.000 socios.
En cuanto al estilo Sevilla Fútbol Club, ese que practica la gran
mayoría –o al menos yo quiero pensarlo así- de sus aficionados, entre
ellos mi familia y muchos amigos, aunque últimamente haya que decir que
derivan peligrosamente hacia el estilo Nervión; ese estilo Sevilla
Futbol Club, paradojicamente, nunca ha sido el corporativo del club. Es
más, el que suscribe solo lo ha visto en la época de Don Roberto Alés,
cuyo equipo ya se sabe como es denominado en la intimidad por el estilo
Nervión: con una M grande, ¿no?.
Así que señores Castro, Cuervas y Del Nido, en lo que a mí respecta
pueden ahorrarse las lecciones con eso del “estilo Betis”. Si lo que
quieren decir es “estilo Lopera”, pierdan cuidado que no soy un fan del
mismo precisamente. Pero desde luego ya puestos casi lo prefiero al
suyo, el estilo Nervión, que ya me lo conozco de memoria. A otro perro
con ese hueso.
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