"Un día, alguien preguntó a un buen bético, hombre aficionado al toro y al cante, hombre de viejo cuño y de casi perenne juventud, porque era bético y su sobrino sevillista. - Es lo mismo que si me preguntara porqué bailan los gitanos… - ¿Es que los gitanos…? No tuvo tiempo de seguir adelante. Y, aún a sabiendas de que hay buenos calés en la otra acera, rubricó la sentencia con estas palabras: - Los béticos hemos vivido muchos años, muchas "temporás", como los buenos gitanos, con vida "probe" y llena de amarguras… Y entonces, se levantó, abrió las ventanas y mirando los oteros del Aljarafe, fue a perderse su mirada en lontananza, en una lontananza lejana, muy lejana, remota, remotísima. Así han vivido los béticos más de dos quinquenios: con la mirada puesta muy lejos. Al poniente, evocaban su pasada grandeza, y al levante, su porvenir: el ascenso. Vivían, como los buenos gitanos, en la fragua vieja. Echaban carbón al fuego y martilleaban estoicos, mientras el sol sevillista remontaba y se mantenía arriba con aire cegador. Esa luz, a los gitanos buenos no les ciega nunca. Para ello no necesitan gafas negras. Y a los béticos les sucedía lo mismo." (Joaquín Carlos López Lozano, "Elido", 1958, artículo con ocasión del regreso del Real Betis Balompié a la 1ª División tras 15 años).
Bueno aquí en pequeñito para que no manche mucho mi blog, dale las felicidades a mis amigos y familiares sevillistas, que por desgracia o fortuna, tengo un montón, y que lo pasen bien, ya que era hora de que trageran títulos a Sevilla que no fuera el Betis. Ya sin bromas, felicidades mamones.