Sólo el arbitraje de González Vázquez le falló al Betis en una noche
que debió ser mágica pero que la actuación del colegiado convirtió en
una casi eliminación en los cuartos de la Copa del Rey. Un gol ilegal
de Cassano, precedido de una falta del italiano a Doblas, decantó un
resultado que los de Serra deberían haber puesto en franquía merced a
su mejor juego. Además, el trencilla se comió dos claros penaltis de
Gravesen; el primero, por una mano con empate a cero y el segundo, por
un empujón a Juanito en las postrimerías del choque.