El pasado veintiocho de Mayo, mientras el Real Betis Balompié velaba
armas antes del último partido de liga en Mallorca, pasó desapercibida
una efeméride con una alta carga de simbolismo. Tal día como ese, en
1955, asumía la Presidencia Don Benito Villamarín Prieto. 50 años en el
recuerdo.
Villamarín tomó un equipo que acababa de salir del pozo de la
Tercera División y lo modernizó. Valga como ejemplo que el mismo día
que tomó posesión hizo pública la designación de los miembros de su
Junta Directiva, asignándoles a cada uno una cartera. También
reorganizó el sistema administrativo, se amplió el Estadio y se reforzó
el equipo.
Con Villamarín, el Real Betis Balompié celebró en la temporada
1957-58 sus Bodas de Oro (1907 – 1957), por cierto sin que en aquella
época nadie cuestionase el 12 de Septiembre de 1907 como fecha de
nacimiento de nuestro equipo. Será que en aquella época había menos
frustración y “los pobrecitos” incomodaban menos.
Aquella temporada, la de nuestras bodas de oro con Villamarín de
Presidente, volvimos a la División de Honor, que bien se merecía el
honor de tener en sus filas al Betis después de haberlo perdido de
vista en los albores de la posguerra. Dieciocho años. Me gustaría ver a
muchas aficiones de equipos de Primera sobrevivir a dieciocho años
seguidos en Segunda y Tercera.
Con Villamarín, solo unos meses después, estrenamos presencia en
primera con el célebre pizjuanazo: La victoria por dos a cuatro en la
inauguración del nuevo Nervión, el actual Sánchez Pizjuan. Por cierto,
que desviándome por un momento del tema, al pizjuanazo de 1958 habría
que sumar el de 1928 en la inauguración del Viejo Nervión o el derbi
del centenariazo del pasado mes de Mayo que nos catapultó a Champions,
para concluir que aunque a lo mejor es cierto que entre empate y empate
ganamos menos derbis, no menos cierto es que (como la lotería) nunca
fallamos en las ocasiones señaladas. Como buenos vecinos.
¿Por donde iba? Ah, sí. En 1961, el Viejo estadio de Heliópolis
construido con ocasión de la Exposición Iberoamericana de 1929, el
mismo al que nos mudamos dos días antes del estallido de la Guerra
Civil y vimos invadido por los tanques, ese mismo Estadio pasó a ser
nuestro. El 12 de Agosto, el Real Betis Balompié lo compra al
Ayuntamiento por 14.036.550 ptas., con ocasión de un partido contra la
Fiorentina, y con la bendición del Cardenal Bueno Monreal. Desde
entonces, nuestro Estadio fue el Benito Villamarín.
Villamarín dejó la presidencia por enfermedad en 1965. También este
año se han cumplido pues las efemérides de su adiós. 40 años en el
recuerdo. Dejó una conocida carta de despedida que termina con las
siguientes palabras: “Dimito, pues, de una misión en la que es
conveniente insuflar el aire ilusionado de la renovación. Pero en modo
alguno ello representa mi retirada de la pasión deportiva, que hizo del
Betis una bandera inenarrable de sevillanismo y de entusiasmo. Bajo
ella seguiré siempre fiel a los ideales béticos, dispuesto a servirles
donde el Betis me quiera y como quiera. Para vosotros, y en vosotros,
para todos los béticos. Un abrazo.”. Un señor al llegar, un señor como
Presidente y un señor al marcharse. Sí, señor. Y un grandísimo bético.
El próximo mes de Agosto se cumplirán cuarenta años de la muerte de Don
Benito Villamarín, efeméride que espero no pase desapercibida a nivel
institucional. Agosto de 1966. Solo durante cinco años pudo ver
Villamarín en vida al estadio con su nombre, pero durante muchos años
perduró su recuerdo.
Hace seis años que se cambió el nombre del estadio. Claro que uno, que
no cumplirá ya los treinta, tiene su infancia asociada a lo que en esos
años aprendió, y ya se sabe que la verdadera patria de un hombre es su
infancia. De ahí que, sin desmerecer a nadie, será difícil que deje de
pensar al coger la bufanda: Me voy a mi otra casa, me voy al sitio
donde mamé el Manque Pierda. Me voy al Benito Villamarín.
El Real Betis Balompié informa, ante las noticias aparecidas en varias páginas digitales, que la entidad tiene apalabrados con sus respectivos clubes y representantes, a los delanteros Helder Postiga (Oporto) y a Sinama Pongolle
(Liverpool), y que será la dirección deportiva del Real Betis la que dé
el visto bueno a la incorporación de estos futbolistas o de otros con
los que la secretaría técnica está trabajando. El Real Betis quiere
dejar muy claro que en ningún caso se ha suscrito precontrato alguno,
más allá del cierre de conversaciones con los anteriormente citados.
Ya tenemos versión oficial de los hechos, ahora solo falta esperar que llegue el delantero.